La fotografía infrarroja permite estudiar a los insectos sin abrir el pupario.
Autores: Guadalupe Córdova García y Horacio Tapia McClung.
Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial, Universidad Veracruzana.
¿Te imaginas tener una especie de visión especial que te permita ver qué ocurre dentro de un caparazón endurecido sin tener que romperlo? Aunque suene a ciencia ficción, esto es posible con la obtención de imágenes en el espectro infrarrojo, una técnica llamada fotografía infrarroja.
Más allá de lo que nuestros ojos ven
Para entender cómo funciona esta técnica, primero debemos hablar de la luz. Lo que nosotros llamamos luz es solo una pequeña parte de un gran abanico de energías llamado espectro electromagnético. Nuestros ojos están diseñados para ver los colores del arcoíris (la luz visible), pero justo a un lado del color rojo encontramos el infrarrojo, una radiación que es invisible para los humanos.
Específicamente, la fotografía infrarroja utiliza el infrarrojo cercano. Aunque nosotros no podemos ver esta radiación, otros animales, como la tilapia del Nilo, sí tienen esa capacidad. Lo asombroso de esta luz es que puede atravesar ciertos materiales, revelando detalles que normalmente estarían ocultos. Hoy en día, podemos capturar este mundo invisible usando cámaras digitales, filtros y fuentes de luz especiales.
Un escudo para los insectos: El pupario
Si bien la fotografía infrarroja se usa en medicina, meteorología, astronomía e incluso en investigaciones policiales, tiene un uso sorprendente en la entomología (el estudio de los insectos). Cuando algunos insectos como las moscas están creciendo, forman una estructura dura de aspecto como de barril llamada pupario. Esta armadura protege al insecto mientras se transforma de pupa a adulto. Dependiendo de la especie, estos caparazones pueden ser marrones, negros o blancos, actuando como una barrera que no deja ver el desarrollo del insecto, ¡pero puede atravesarse usando luz infrarroja!
Observando el desarrollo de las moscas
Esta técnica ha sido clave para estudiar dos insectos que afectan nuestra vida:
1) La mosca tse-tse: conocida por transmitir la enfermedad del sueño en humanos y nagana en animales. Con la fotografía infrarroja, los científicos descubrieron que podían distinguir el sexo de la mosca antes de que naciera. Resulta que las hembras desarrollan la pigmentación de sus alas antes que los machos, algo que solo se pudo ver atravesando el pupario con luz infrarroja.
2) La mosca mexicana de la fruta: Esta mosca representa un problema para los agricultores, pues daña principalmente cultivos de naranja y mango. Usando la técnica de fotografía infrarroja, los investigadores estimaron en qué etapa de crecimiento se encontraba la mosca, desde que se formó la pupa hasta que el adulto nació. Actualmente, en el Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada, en colaboración con el Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial de la Universidad Veracruzana, se utiliza esta técnica para determinar la edad de este tipo de mosca.
La gran ventaja de la fotografía infrarroja es que es una técnica no destructiva. Esto significa que podemos estudiar algunas características no visibles de los insectos. Por ejemplo, observar sus ojos, patas, sus pelos (llamados setas) y sus alas sin causarles daño y sin destruir su escudo protector, el pupario. Recordándonos que la ciencia siempre encuentra formas de hacernos ver lo invisible.
*Imagen de referencia generada por IA.



