CHAGAS: NO SÓLO EL AMOR ROMPE CORAZONES

El rol de la chinche besucona en la llegada del parásito al corazón

Sección: Ciencias de la salud

Autores: Danna Paola Vázquez-Poxtan, Maestría en Ciencias en Procesos Biológicos, Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Veracruzana, zS24018877@estudiantes.uv.mx

Aracely López-Monteón, LADISER Inmunología y Biología Molecular, Facultad de Ciencias Químicas, Universidad Veracruzana. aralopez@uv.mx

En los últimos años, la enfermedad de Chagas ha afectado no solo a las personas que viven en el campo, sino también a quienes viven en ciudades y en distintos países del mundo. Esta enfermedad es causada por un parásito muy pequeño llamado Trypanosoma cruzi, imposible de ver a simple vista. El contagio puede ocurrir a través del consumo de alimentos contaminados o de transfusiones de sangre, pero la forma más común es por medio de la picadura del insecto conocido como “chinche besucona”, que suele vivir en lugares cálidos. Después de la picadura de la chinche, puede aparecer una pequeña inflamación en el sitio del piquete, y desde ahí el parásito comienza su viaje hacia órganos como el corazón. Generalmente, no se presentan síntomas, pero en algunos casos, suele producirse fiebre o dolor de cabeza. Si la enfermedad no se detecta y se trata pronto, puede provocar problemas en todo el organismo. Por eso, es muy importante conocer cómo se contagia para tomar medidas preventivas, incluyendo cosas tan sencillas como mantener una buena higiene de los alimentos y de la casa.

El viajero Trypanosoma cruzi y su historia

La enfermedad de Chagas es un padecimiento que afecta a millones de personas en América Latina, pero ¿cómo se desarrolla su historia? Todo inicia una noche cualquiera cuando la chinche besucona pica a una persona. Nadie lo nota, pero en ese instante, el diminuto viajero T. cruzi entra sigilosamente al cuerpo.

Así comienza el primer capítulo de su historia llamado fase aguda. En los primeros días después de su entrada, este viajero explora el cuerpo a través de la sangre sin hacer tanto ruido. A veces deja indicios de su presencia, y la primera huella superficial es la hinchazón y comezón en el sitio de la picadura.

Tiempo después, si el parásito no se descubre ni se combate, encuentra un nuevo hogar en el organismo: el sistema digestivo y el corazón. En este momento, inicia el segundo capítulo llamado fase crónica. T. cruzi ya no se esconde; sigue multiplicándose cada vez más y poco a poco causa debilidad y fallos en los órganos donde se ha alojado. 

Protección a tiempo, corazón a salvo

La mejor forma de iniciar la batalla contra T. cruzi es impedir que continúe su ciclo. Pero ¿cómo podemos protegernos? Como todo buen hábito, la prevención comienza en casa. Una de las mejores alternativas es lavar y desinfectar frutas y verduras, cuidando la preparación de nuestros alimentos, para evitar la transmisión del parásito a través de la comida. Además, se recomienda mantener limpio el lugar donde vivimos, así como utilizar mosquiteros y rociar las viviendas con insecticida para evitar chinches.

Fuera de casa también hay que tomar medidas preventivas como: usar repelente de insectos en la piel expuesta, evitar dormir o permanecer en lugares con poca higiene, así como no consumir ensaladas, frutas sin pelar, verduras crudas o beber jugos de fruta sin pasteurizar.

Ante la presencia de una chinche besucona, se recomienda no aplastarla para evitar liberar las heces infectadas con el parásito, sino avisar a las autoridades de salud o a la jurisdicción sanitaria para que actúen de forma segura sin poner en riesgo nuestra salud.

Cada pequeña acción puede marcar la diferencia entre una historia de enfermedad y una de bienestar. Recuerda que el Chagas avanza en silencio, pero la prevención hace ruido. Infórmate, cuídate y prevén; al corazón lo cuidas tú.

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